Carmen Martín Gaite: Irse de casa

¿Has vivido alguna vez en otro país? ¿Has abandonado alguna vez tu hogar? O ¿tenía que haber puesto “patria”? Es una palabra con demasiado peso…y mucho arraigo.  

Las raíces, las costumbres, el origen de cada uno marcan. Marcan y muchas veces dejan una impronta que no se borra ni con el paso de los años. 

Eso le pasa a nuestra protagonista, Amparo Miranda, a quien acompañamos en su viaje desde Nueva York hasta su ciudad natal en España, viaje que se hace más a través del tiempo que por el espacio. Idas y vueltas, entre el hoy y un pasado de hace 40 años. ¿Cuál es la ida y cuál la vuelta? 

Cuchicheos y secretos desvelados en una mesa de cafetería entre 4 señoras, peinadas y vestidas a la par, cuyas opiniones provincianas y de miras estrechas, llenas de envidia o de ignorancia, revelan medias verdades sobre Amparo y su pasado. 

Las conversaciones entre hermanos, peluquera una y médico el otro, desconocedores de su protagonismo en el relato, añaden otras pinceladas sobre la vida de todos. 

Con un lenguaje, cuidado hasta el último detalle y una construcción magistral de los personajes y sus vidas entrecruzadas, Carmen Martín Gaite crea un universo donde todo es real, todo podía, puede y podrá ser, donde reconocemos la pequeña ciudad que nos vio crecer, los amores y desamores, la juventud y la madurez, y donde a pesar de las tragedias y dramas de la vida, Amparo termina encontrando lo buscado, cerrando de esta forma como un círculo, su historia con la de su hijo Jeremy y el resto de los personajes. 

Cada palabra añade, ninguna sobra. Cada personaje marca su lugar en el relato, Olimpia Moret, el doctor Sáchez del Olmo, José Manuel Roca y su hija Manuela, Abel Bores, Valeria Roca, Rita Bores y Marcelo, junto a los lugares destacados por donde pasan y que sirven de escenarios del pasado y del presente. 

Irse de casa fue publicado por la Editorial Anagrama, en el 1998, reeditado en la colección de RBA Coleccionables en el 1999. 

De Carmen Martín Gaite recomiendo también Retahílas (1974) y Nubosidad variable (1992), libros que tendré que releer con 20 años de perspectiva, junto a otras novelas de la escritora salmantina que aún no tuve la oportunidad de leer. 

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