Boris Izaguirre: Tiempo de tormentas

Una historia sincera, sorprendente, agarradora y al mismo tiempo tierna, que concuerda completamente con la personalidad de su autor, Boris Izaguirre.

Mientras escribo estas líneas, escucho su voz en mis oídos, con su acento caraqueño tan característico, a veces exagerado para poner más énfasis o para llamar más la atención. Es una obra autobiográfica íntima, seguramente con licencias propias del autor para adecuar todo lo ocurrido y las reacciones de los personajes a la versión que nos quería presentar él, dejando a unos en mejor y otros en peor lugar.

Es su verdad. Seguramente cambiaría el foco y el sentido de muchos acontecimientos, si preguntáramos a los otros actores de esta historia, pero es su historia, la de Boris, hijo de Belén Lobo y Rodolfo Izaguirre. 

Nos pasa a todos, ¿verdad? Somos protagonistas de nuestras propias historias, con coprotagonistas y personajes secundarios, pero desde el punto de vista de los demás, somos nosotros los que quizás nos convirtamos en meros figurantes de estas otras historias.

Cuando digo que escucho la voz de Boris, es porque durante 16 horas y 10 minutos la escuché de verdad, ya que en la versión de audiolibro es él mismo que nos cuenta su propia novela. Normalmente prefiero leer los libros, más que escucharlos. Con los audiolibros tengo la sensación de que mi atención se escapa con más facilidad, llamada por los sucesos cotidianos a mi alrededor. No obstante, escuchar Tiempo de tormentas, contada por el propio autor, es una delicia, un privilegio y un regalo.

Es la historia de un niño diferente, de la familia que lo rodea, de amores y desamores, pero también es la historia de Caracas y de los últimos 25 años de España, con sus acontecimientos más importantes, vividos y recordados por todos que tengamos más de 40 años. Izaguirre convierte así, con una habilidad oculta pero magistral, su historia en nuestra.

Belén, con ella empieza y acaba todo. Pocas veces “mamá”, siempre «Belén», pero eternamente protectora, que junto a Rodolfo representa el refugio para un niño diferente, disléxico e inocente, atacado en numerosas ocasiones por una sociedad que no sabe ver más allá de una orden preestablecida y unas normas tontas, injustas y homófobas.

Podemos conocer la historia de Izaguirre desde su niñez en Caracas, donde el cuadro que da el título a la novela se crea y se regala, para posteriormente acompañar y representar el enfrentamiento entre dos maneras de ver y vivir el mundo.

Tiempo de tormentas sorprende por todas las vivencias contadas tan sincera y llanamente, mostrándonos a la persona que se esconde detrás del Boris, conocido en Crónicas marcianas. No pongo detrás de una fachada, porque no es una fachada, es Boris también el chillón, el de las plumas, pero que evidentemente esconde más que eso.

Es una novela compleja por todo el contenido que esconde, el mundo gay, el mundo de los artistas y al mismo tiempo el mundo interior de un ser inocente, inteligente y muy sensible que busca su lugar en el mundo. Boris Izaguirre emociona haciéndonos reír y llorar.

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