Patricia A. McKillip: Las bestias olvidadas de Eld

¿A quién no le gustan los cuentos? Hay de los que nos trasladan a nuestra infancia, otros nos asustan, pero la mayoría aún así nos hacen soñar. Historias fantásticas que nos permiten huir de la realidad, refugiarnos en un cuento de hadas donde los animales hablan y seres extraños poseen poderes sobrenaturales.

¿Qué papel elegirías para tí en este cuento? ¿El de Sybel, hechicera con un poder excepcional, pero solitaria o el de Coren de Sirle, un valiente guerrero, bondadoso y fiel? Consciente o inconscientemente, elegimos un bando tanto en las historias como en la vida real. 

Es curiosa esta historia fantástica, ya que en los cuentos normalmente hay buenos y malos, para enseñarnos qué es correcto y qué conducta debemos condenar. En Las bestias olvidadas de Eld sin embargo, los buenos también pueden fallar, los hijos pueden cambiar de bando, los seres fantásticos pueden tener rasgos y comportamientos humanos, mientras que los humanos pueden llegar a estar por encima de los hechizos.

La idea de atar a un ser mágico con pronunciar su nombre, enamorar con la llamada, es algo humano también. ¿Quién no ha pronunciado el nombre de su amado/amada en susurros como si este llamamiento nos acercara más al ser querido? Sybel tiene una colección única de seres olvidados, en parte heredada de su padre, en parte conseguida por ella misma, donde ya solo le falta el gran pájaro blanco Liralen. Pero al llamarlo, en vez del Liralen recibe un regalo único: un niño llamado Tamlorn, que Sybel criará como si fuera suyo propio, su Tam.

La autora trata de esta manera también el tema de la maternidad, el amor incondicional, el poder del perdón y la necesidad de saber dejar libre cuando llega el momento.

Como no puede faltar de ningún cuento, hay guerras y caballeros, traición y magia, amor y oscuridad, pero todo construido con tal maestría que nos olvidamos de la parte del cuento y nos gustaría ir con Sybel a ayudarle, susurrarle y nombrar nosotros también a más de un ser maravilloso.

No es de extrañar que esta novela de Patricia A. McKillip haya ganado el primer World Fantasy Award en 1975, con el título original “The Forgotten Beasts of Eld”. Vale la pena leer la edición de Duermevela del 2021, traducción de Rebeca Cardeñoso Viña, con ilustraciones interiores de Almudena Martínez y una cubierta preciosa de Maria Matos. 

Otras obras de Patricia A. McKillip traducidos a castellano:

Juego de enigmas – Trilogía (The Riddle-Master trilogy), 1976-1979.

Recomiendo también la entrevista con Duermevela, de La Nave Invisible.

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