Una mujer en bañador con un paraguas de quitasol transmite elegancia, alegría y felicidad; las mismas sensaciones que irradia la novela de Pedro Zarraluki. El nombre de este autor barcelonés me resultó desconocido hasta este momento. Por suerte, escogí el libro, expuesto entre las recomendaciones de la biblioteca de mi barrio, por su título y por la expresión de la mujer de la portada. ¡Qué importante la labor de los editores, decidir en una imagen y unas letras el destino de una novela y por consecuencia, de su autor!
Igual que las portadas, somos las personas. Podemos llamar la atención de unos, otros, sin embargo, pasan a nuestro lado sin ni siquiera mirarnos. Todos buscamos nuestro sitio, igual que los libros en una estantería. ¿Cuál es el sitio que ocupamos y cómo influimos en los demás?
“Mi padre se escapó de casa un día de sol radiante.” Éste es el comienzo de la novela de Zarraluki y de una búsqueda tanto física como emocional que todos experimentamos antes o después en nuestra vida. Como define uno de los personajes secundarios de la novela: “Las cosas deben estar todas en el lugar que les corresponde, incluidas las personas.” ¿Pero cuál es nuestro lugar? Todos somos protagonistas de nuestras historias, comedias, tragedias o tragicomedias, pero algunos se sienten más divos y otros pasan por la vida a puntillas. La sensación de estar uno a gusto consigo mismo puede ser el resultado de muchos componentes, factores emocionales y ambientales que solo en parte manejamos y que nos pueden cambiar el rumbo de nuestras vidas si decidimos prestarles atención.
Este libro trata de padres e hijos, de la envidia entre hermanos, de vecinos resentidos, de cuan diferentes somos y al mismo tiempo cuánto nos parecemos si nos escuchamos. Está repleto de consejos y verdades, resultados de una madurez y experiencia de vida, al mismo tiempo que nos hace recordar las vivencias y energía de una juventud añorada.
Es una historia reconciliadora para sentirse uno bien consigo mismo. Nos miramos en un espejo, a través del cual viajamos con personajes como Cristina, la madre del protagonista; Tomás, el padre del protagonista; María, una chica joven de un pueblo de Girona cuya personalidad despierta respeto; Marcelo que lee a su amada Paquita, una maestra ciega; y el protagonista, Ricardo que cualquiera podríamos ser.
Pedro Zarraluki ganó el Premio Nadal en 2005 con su novela Un encargo difícil. Otras obras del autor:
La noche del tramoyista (1986), El responsable de las ranas (1990), La historia del silencio (1994) o El hijo del virrey (2012), con el que ganó en 2013 el Premio White Ravens.
Su última novela publicada en 2021 es La curva del olvido.